La revuelta de Dios (1957) / Forough Farrokhzad

Image

 

Forough Farrokhzad

        (1957)

 

La revuelta de Dios


Si yo fuera Dios
––cuando menos una noche––
incitaría una revuelta
contra el mundo.

 

En mi revolución
los ángeles todos serían enviados
a embestir el sol para ahogarlo en el horno de la noche. Sigue leyendo

Anuncios

JAVIER MARÍAS | ¿Es usted el Santo Fantasma? | Letras Libres (Julio 2002)

 

¿Es usted el Santo Fantasma? | Letras Libres

¿Es usted el Santo Fantasma? | Letras Libres.

¿Es usted el Santo Fantasma? | Letras Libres
Javier Marías

El otro día vi algo que me causó triple preocupación. Nada novedoso, sólo una constatación más. Pero es que esta vez la cosa me pareció muy gorda, rebasaba mis expectativas peores. Estaba yo en una gran tienda de aparatos de video, a la larga espera de que me atendieran, y me distraía mirando las numerosas pantallas superferolíticas que abarrotaban el local, la mayoría con imagen pero sin sonido. Fijé mi vista en una, en la que discerní a Mel Gibson disfrazado de revolucionario norteamericano, es decir, del siglo XVIII, durante las luchas por la independencia contra los ingleses, me pareció recordar que la película se titulaba El patriota. Y de pronto lo vi, vi aquellos subtítulos. Alguien, tal vez un párroco, decía, según la traducción leída: “En el nombre del Padre…” (primer rótulo), “y del Hijo…” (segundo rótulo), y finalmente (pero antes de leer aquí el tercero les ruego que tomen asiento, comprueben que un sobresalto no les hará golpearse la nuca contra la pared, y retiren de la mesa las tazas del desayuno, no las vayan a tirar de un brinco), “y del Santo Fantasma…” Sigue leyendo

CHARLES BUKOWSKY / tú / you

 Charles Bukowsky

eres una bestia, dijo ella
con esa enorme panza blanca
y ese par de pies peludos.
nunca te cortas las uñas
tienes manos regordetas
garras de gato
una nariz roja y grasosa
y los huevos más grandes
que jamás he visto. Sigue leyendo

Comienzas / You Begin / MARGARET ATWOOD

Comienzas

Margaret Atwood

Comienzas así:

ésta es tu mano
éste es tu ojo,
ése es un pescado, plano y azul
dibujado en el papel, casi
con la misma forma de un ojo.
Ésta es tu boca, ésta es una O
también podría ser la luna, como
tú quieras. Éste es el amarillo.

Afuera, si miras por la ventana,
está la lluvia, es verde
porque es verano, y más allá
están los árboles y el mundo:
es redondo y sólo posee
los colores de estos nueve crayones. Sigue leyendo

LISA PASOLD / Déjennos hacer a un lado / Let us step around this time

DÉJENNOS HACER A UN LADO

Lisa Pasold


toma mis brazos, podríamos bailar

¿sabes bailar tango? o quizá algún tipo de

bugui-bugui, ¿hay música ahí? podemos escuchar.

esta es una historia de la que no hay testigos. yo no había nacido, ni siquiera

habían pensado en tenerme. me contó de esta guerra mi hermano mayor, luego murió.

en esta historia el siglo es todavía joven

mi hermano es alto y nadie espera aún que él

vaya a enfermar y toser a lo largo de mi niñez, nadie espera

vamos a desaparecer. Sigue leyendo

LANGSTON HUGHES / The negro speaks of rivers / El negro habla de ríos

EL NEGRO HABLA DE RÍOS

Langston Hughes

 

He conocido ríos:

he conocido ríos ancestrales como el mundo y antiguos como el fluir de la

sangre humana en humanas venas. Sigue leyendo

Poesía y traducción I: olvidar el original / Fabio Morábito

Poesía y traducción I:

olvidar el original

Cartapacios

Fabio Morábito

Tomado de

Periódico de poesía No. 35

http://www.periodicodepoesia.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=1591&Itemid=130

Es muy conocido el apólogo chino en el que un rey le pide al pintor más famoso de su reino que pinte un círculo perfecto. El pintor acepta el encargo, pero le pide al rey diez años para realizarlo, además de un palacio lleno de sirvientes y de toda clase de lujos. Durante ese tiempo no agarra una sola vez el pincel y se dedica a disfrutar la vida palaciega. El último día, cuando el mensajero del rey toca a su puerta para pedirle el cuadro prometido, se acerca a la tela y delante de los ojos del mensajero dibuja con un solo gesto un círculo perfecto. Entendemos que durante los diez años de aparente holgazanería no hizo más que trabajar en su cuadro y que la totalidad de ese tiempo ha confluido en los pocos segundos que le ha tomado trazar con pulso impecable el círculo solicitado por el rey.

El pintor intuye que sólo hay una posibilidad de dibujar un círculo perfecto: habiendo olvidado qué es un círculo, para redescubrirlo en el momento de dibujarlo; intuye que mientras conserve en su conciencia la idea del círculo, subsistirá la idea nefasta de reproducirlo y esto hará vacilar su pulso en el momento decisivo. Por esta razón le pide al rey un plazo de diez años. Al tiempo que su mente olvida qué es un círculo, su mano olvida qué es pintar. Ambos olvidos son necesarios para conseguir lo que parece imposible: en el momento en que su mente recuerda el círculo, su mano recuerda el pincel, y ambos recuerdos se funden en el acto de pintar el círculo casi sin pensar en él. Como si dijéramos: fue el pincel, más que el pintor, el que recordó el círculo, o el pintor recordó el círculo no con la mente, sino con la mano.

Sigue leyendo