Eleanor Wilner / El gorrión de cuello blanco no se puede comparar / The white-throated sparrow can´t compare


EL GORRIÓN DE CUELLO BLANCO NO SE PUEDE COMPARAR

Consiguió sobrevivir tantos inviernos,

permaneciendo optimista en el corazón de la tormenta,

por tanto estaba mal, parecía injusto (como si esta palabra

sirviera de algo) que la gris extensión

que solía significar lluvia de primavera

fuera ahora el sólido metal de un alto cielo

en movimiento, sin sitio alguno

para que una pequeña y cantarina criatura

volara, ahora que los bombarderos habían retornado,

una falange en las alturas, una legión romana

investida con alas, y la tierra abajo

oscureciendo, semejante a una sombra

que se arrastra sobre la tierra cuando una nube pasa

en el cielo. Pero hasta ahí llega la semejanza.

Así como la nuestra con el gorrión, que, posado

en una rama bajo la sombra, sacude las alas

y entona el claro silbo reflexivo

característico de su especie.

Y ahora la imagen exacta que de él guardábamos

se ha desvanecido; la mente no puede mantener

por mucho tiempo gorrión y bombarderos

en un mismo pensamiento. Era una locura

hacerlos compartir el mismo frente, como

si se quisiera equilibrar una fuerza tan disímil

en el chirriante fulcro de la

más nimia y:

un peso equivalente a un centavo

con su vivaz y reflexiva melodía,

contra el alto estruendo: terror puro

su plomizo tonelaje,

y su lengua.

Tr. ÓPC, 2010.

THE WHITE-THROATED SPARROW CAN’T COMPARE

He had made it through so many winters,

an optimist in the blizzard’s heart, staying on –

so it seemed wrong, unfair (if such a word

has any currency), that the gray expanse

that used to mean the rain of spring

should be the solid metal of a sky

in motion overhead, and nowhere

for a small and singing thing to fly,

now that the bombers had come back,

a phalanx overhead, a Roman legion

given wings, and the land below

grown dark – the way a shadow slips

across the land when a cloud passes

overhead. But there resemblance ends.

As does ours with the sparrow, who, resting

on a shaded branch, shakes his wings

and gives the clear, reflective whistle

for which his kind is known.

And now the very thought of him

has flown; the mind can’t hold for long

the sparrow and the bombers

in a single thought. Mad

to make them share a line, as if

to balance power so unequal

on the creaking fulcrum

of the merest and:

a pennyworth

of weight with its live, pensive song

against a roaring overhead – pure dread,

its leaden tonnage, and its tongue.

Tomado del libro 100 poets against war (http://www.nthposition.com/100poets.php) publicado en línea.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: